miércoles, 13 de marzo de 2013



Tecnologías en mi vida

Leyendo el capítulo de “Las herramientas de la mente” del libro de superficiales de Nicholas Carr. Me remitió a los dibujos que yo realizaba en los cursos básicos de jardín y transición, porque allí era donde aprendía a dibujar las principales cosas que me llamaban la atención en mi realidad, como lo eran mis padres que siempre los plasmé en la hoja de papel a manera de muñecos con bolitas y palitos.

Al pasar el tiempo, en la primaria los dibujos que creaba no eran significativos, sino al contrario eran muy simples para el conocimiento que estaba adquiriendo en el momento. Así que empecé a trazar algo mucho más grande y de mayor importancia, los mapas, estos significaban según mis profesoras de geografía una especie de ubicación individual sobre el mundo en el que nos encontramos situados; por eso en el momento en que los pintaba el propósito era hacerme la idea de cómo era el mundo a mi alrededor. Sin embargo, los mapas no fueron mi mayor atracción y personalmente no me dejaron muchos conocimientos sobre la ubicación mundial, ya que resulté con pequeños vacíos que he llenado con las experiencias de trabajos sobre historia.

Hoy que me encuentro en la universidad recuerdo todo lo que aprendí a efectuar para llegar a la educación superior, donde las herramientas no son tan elementales, dado que esta educación me exige aprender cosas más técnicas para la experiencia profesional. Es decir, yo como una comunicadora social tengo que aprender no solo a escribir y leer, sino además a buscar diferentes instrumentos que permitan ejecutar mis habilidades más rápido.

Al llegar a este punto las tecnologías se convierten en un gran apoyo como profesional en el mundo exterior. Por eso como lo expresa Nicholas Carr “Toda tecnología es expresión de la voluntad humana. Con nuestras herramientas buscamos ampliar nuestro poder y control sobre nuestra circunstancia –sobre la naturaleza, sobre el tiempo y la distancia, sobre el prójimo–” (Carr, 2011). Queriéndonos decir que los artefactos tecnológicos los buscamos como una forma de desarrollar  las destrezas más fácil y eficazmente, además de que las adecuamos de acuerdo a las necesidades que se nos vayan presentando.

No obstante, muchas veces estas tecnologías en vez de ser una herramienta para complementar al ser humano, se convierten en un control hacia nosotros como lo expone un autor determinista llamado Thorstein Veblen que dice “el desarrollo tecnológico determina los valores culturales, la estructura social e incluso la historia de la sociedad humana”(cognición). Podemos observar como el autor plantea que las nuevas tecnologías están conformando los pensamientos y estructuras culturales de la sociedad, convirtiendo el cerebro en dependiente de todos los artefactos para ejecutar las actividades básicas del ser humano.

Por lo tanto, las tecnologías trasmiten hoy en día una “ética intelectual” como lo indica Nicholas Carr. Lo que significa que estás parten de un conjunto de supuestos y condiciones para que funcione la mente humana y el entorno del hombre, provocando que no haya otra forma de subsistir en el mundo de hoy.

Bibliografía

Carr, N. (2011). Superficiales. Bogotá, Colombia: Taurus.
cognición, R. (s.f.). Cognition. Recuperado el 1 de Marzo de 2013, de Cognition: http://www.cognicion.net/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=199

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