Tecnologías en mi vida
Leyendo el capítulo de “Las herramientas de la mente”
del libro de superficiales de
Nicholas Carr. Me remitió a los dibujos que yo realizaba en los cursos básicos
de jardín y transición, porque allí era donde aprendía a dibujar las
principales cosas que me llamaban la atención en mi realidad, como lo eran mis
padres que siempre los plasmé en la hoja de papel a manera de muñecos con
bolitas y palitos.
Al pasar el tiempo, en la primaria los dibujos que
creaba no eran significativos, sino al contrario eran muy simples para el
conocimiento que estaba adquiriendo en el momento. Así que empecé a trazar algo
mucho más grande y de mayor importancia, los mapas, estos significaban según
mis profesoras de geografía una especie de ubicación individual sobre el mundo en
el que nos encontramos situados; por eso en el momento en que los pintaba el
propósito era hacerme la idea de cómo era el mundo a mi alrededor. Sin embargo,
los mapas no fueron mi mayor atracción y personalmente no me dejaron muchos
conocimientos sobre la ubicación mundial, ya que resulté con pequeños vacíos
que he llenado con las experiencias de trabajos sobre historia.
Hoy que me encuentro en la universidad recuerdo todo
lo que aprendí a efectuar para llegar a la educación superior, donde las
herramientas no son tan elementales, dado que esta educación me exige aprender
cosas más técnicas para la experiencia profesional. Es decir, yo como una
comunicadora social tengo que aprender no solo a escribir y leer, sino además a
buscar diferentes instrumentos que permitan ejecutar mis habilidades más
rápido.
Al llegar a este punto las tecnologías se convierten
en un gran apoyo como profesional en el mundo exterior. Por eso como lo expresa
Nicholas Carr “Toda tecnología es expresión de la voluntad humana. Con nuestras
herramientas buscamos ampliar nuestro poder y control sobre nuestra
circunstancia –sobre la naturaleza, sobre el tiempo y la distancia, sobre el
prójimo–” (Carr, 2011).
Queriéndonos decir que los artefactos tecnológicos los buscamos como una forma
de desarrollar las destrezas más fácil y
eficazmente, además de que las adecuamos de acuerdo a las necesidades que se
nos vayan presentando.
No obstante, muchas veces estas tecnologías en vez de
ser una herramienta para complementar al ser humano, se convierten en un
control hacia nosotros como lo expone un autor determinista llamado Thorstein
Veblen que dice “el desarrollo tecnológico determina los valores
culturales, la estructura social e incluso la historia de la sociedad humana”(cognición). Podemos observar
como el autor plantea que las nuevas tecnologías están conformando los
pensamientos y estructuras culturales de la sociedad, convirtiendo el cerebro
en dependiente de todos los artefactos para ejecutar las actividades básicas
del ser humano.
Por
lo tanto, las tecnologías trasmiten hoy en día una “ética intelectual” como lo indica Nicholas Carr. Lo que significa
que estás parten de un conjunto de supuestos y condiciones para que funcione la
mente humana y el entorno del hombre, provocando que no haya otra forma de
subsistir en el mundo de hoy.
Bibliografía
Carr, N. (2011). Superficiales.
Bogotá, Colombia: Taurus.
cognición, R. (s.f.). Cognition. Recuperado el 1 de
Marzo de 2013, de Cognition: http://www.cognicion.net/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=199
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